Descubren magnolia flor de corazón, endémica de Oaxaca y en peligro de extinción

Se trata de “Magnolia yajlachhi”, que tiene usos culturales, productivos y medicinales

Una especie de magnolia ubicada en la Sierra de Juárez, en Oaxaca, fue descubierta por investigadores y estudiantes de la Universidad de Guadalajara (UdeG), la cual tiene usos en los ámbitos cultural, medicinal y productivo. Sin embargo, está en peligro crítico debido a su difícil germinación, y a que tiene como depredadores a aves y roedores. Para los mexicanos, en especial para los antiguos, las magnolias fueron apreciadas, entre otras cosas por sus usos, incluso las sembraban en jardines botánicos. Esta especie Magnolia yajlachhi (flor de corazón, en zapoteco), entre otros beneficios tiene que es un recurso medicinal para problemas cardíacos, y tonifica la sangre. Uno de los descubridores, el académico del Departamento de Botánica y Zoología del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), doctor José Antonio Vázquez García, explicó que también es una planta nodriza que sirve para dar sombra al cafeto. Con esto se produce café y se conserva la nueva especie. “Podríamos desarrollar en México, o promover el concepto de cafetos protegidos bajo la sombra de magnolias; es un concepto que le añade un valor para la producción y comercialización del cafeto”, dijo. El estudioso añadió que en las culturas del México profundo usaban los pétalos de las magnolias tostados en el atole de maíz, pues le daba un sabor a cacao. Esto permite pensar que los pétalos pueden servir para saborizar y aromatizar el chocolate y el café. Además, la flor tiene usos ceremoniales como adorno. El descubrimiento de la flor de corazón se dio porque el padre de Reyna Domínguez Yescaf, actual estudiante del doctorado en Biosistemática, Ecología y Manejo de Recursos Naturales y Agrícolas, del CUCBA, plantó en el jardín de su casa dos ejemplares. En un inicio la joven pensó que era similar a la talauma mexicana. En 2010 observó que el tamaño de los frutos en la vida silvestre no correspondía con los cultivados en su casa. Además, los árboles en el campo no tenían lesiones producidas por un escarabajo. Para 2008 “observé una página de Facebook, que se llama Fotografías de la Sierra Juárez, y me sorprendió ver fotos del uso de los botones florales de esta especie en la comunidad de San Juan Yatzona, entonces mi pregunta era: ¿es la misma flor que está en mi comunidad, en San Juan Juquila?”. Comentó que en San Juan Juquila hay sólo cuatro árboles de esta especie nueva, y en San Juan Yatzona hay aproximadamente 60; por ello, la nueva especie se podría catalogar en peligro crítico y porque su localidad se restringe a la Sierra Norte de Oaxaca, además de las localidades como Tanetze de Zaragoza. Tras nueve años de estudiar la flor de corazón se pudo corroborar su descripción, y el artículo científico se encuentra disponible en línea. Buscarán a futuro realizar estudios moleculares de la nueva magnolia, además de trabajar en cuestiones biogeográficas y ecológicas. En comparación con la magnolia mexicana, la magnolia yajlachhi tiene frutos subglobosos, varía en el color de las semillas, además, son árboles más pequeños. “La magnolia mexicana presenta unas manchas púrpuras en los pétalos y en la última –la magnolia yajlachhi– es completamente blanca. Eso es, en general, lo que la distingue de su especie más cercana que es

la magnolia mexicana”, que florece en junio; en tanto que la yajlachhi lo hace en Semana Santa, agregó Vázquez García. Uno de los problemas de la magnolia yajlachhi es que no hay regeneración y tiene como depredadores a aves y roedores; es decir, alimenta a más de 25 especies de aves, esto no le permite aumentar su número. Los especialistas pidieron sensibilizar a la población de esa región para buscar su cuidado y promover el cultivo de cafetos con magnolias. De acuerdo con los estudiosos, México es un país rico en magnolias. Hasta hace algunos años se conocían cuatro especies y ahora se tienen identificadas 40. Jalisco tiene seis especies y Oaxaca tiene 10.
 

Texto: Eduardo Carrillo
Fotografía: Gustavo Alfonzo
Guadalajara, Jalisco, 7 de marzo de 2019